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Mostrando las entradas etiquetadas como Juan Pérez Zúñiga

¡Lo que son las cosas!, de Juan Pérez Zúñiga

 ¡LO QUE SON LAS COSAS! Juan Pérez Zúñiga (DIÁLOGOS ÍNTIMOS) I.   -¿No has notado, mamá mía,  que las de Antón Perulero han pasado el año entero sin venir á casa un día? ¡Y eso que mostraron gana de ver la cifra en latín que le bordé á mi Chuchín en su abriguito de lana! Desde que en Madrid no brillo, las necias me han olvidado. -¿Quién sabe si habrán estado otra vez con el moquillo? ¿Las hemos faltado?          -En nada. -Pues no hagas caso.          -Corriente; Pero me carga esa gente tan grosera y descastada. -Niña, quítate el sombrero, que aun no podemos salir, porque acaban de venir... -¿Quién?          -Las de Antón Perulero. -¿Sí? Pues maldita la gana que tengo de su visita. -¡Lo contrario, Margarita, decías esta mañana! -¿Por qué no habremos salido? ¡Miren que venir ahora... Me fastidia y me encocora  gente así, tan... de cumplido. ¿Á qué han de venir aquí si no las necesitamos? -¿Pero...

Blas, peluquero, de Juan Pérez Zúñiga

 BLAS, PELUQUERO Juan Pérez Zúñiga I.  Pensando Blas Bustamante qué negocio emprendería, puso una peluquería por todo extremo elegante. Diez expertos ciudadanos que en su oficio eran modelo, hacían la barba al pelo á todos los parroquianos. Pero el que no pelechó fué el incipiente industrial; y cuando ya iba muy mal el negocio que emprendió, una idea extravagante vino á cruzar de repente por el centro de la mente del señor de Bustamante. Enseñó en muy pocos días á ejercer de peluqueras  á diez chicas hechiceras que encontró en las cercanías. Las dió trajes de muchachos, y con los mejores modos dejó cesantes á todos los diez oficiales machos. II.   Gustó tanto al sexo feo tan extraña innovación,  que ya sin interrupción la casa fué un jubileo. Y con su charla oportuna, alegres y vivarachas, aquellas lindas muchachas dieron á Blas la fortuna, pues más de un sujeto había que, sólo por recrearse con ellas, iba á afeitarse cuatro ó seis veces al día. ¡Qué de picante...