MIGUELITO Andaba la muerte buscando á los viejos, no sé si por gusto ó si era por celos. Vivía en Carmona el tío Juan Moreno, Cañí con más años que el río del pueblo. Saber que la muerte venía por ellos; salir Juan á escape buscando al barbero; quitarse patillas, lunares y pelos; vestirse de niño con falda y sombrero y unos calcetines en piernas ó en huesos, fué todo uno mismo. Estaba tan feo, que chicos y grandes, tomándole el pelo, decíanle: "Toma, ven aquí, salero, toma y vete y merca unos caramelos." Llegó el fiero trance y varios murieron, y el tío Juan de momio vivía contento. Pero hizo la suerte que un día en paseo con ella topase el pobre flamenco . -¿Y cómo te llamas?- le dijo riendo y á un tiempo tocando la cara al polluelo . -Yo soy Miguelito. -¡Qué niño tan bello! Y di, ¿Qué edad tienes? -Seis años y medio. -¡Canalla! ¡Farsante! ¡Bribón! ¡Estafermo!- Repuso la muerte faltando al respeto.- Pues estas patillas que arañan los dedos, y tantas arrug...
UNA IDEA SALVADORA Era de noche, y sin embargo el trueno rugía con furor allá en la inmensa llanura de alta mar, donde ocurría la que á contaros voy feroz tragedia, el viento, los relámpagos y el agua, de modo que el pensarlo sólo aterra, cruzaban el espacio y horrorosa hacían é imponente la tormenta. ¡Y encontrarme, Dios mío, la tal noche, en que todo era horror, furia y tinieblas, metido en un bajel, con mis tres hijos, mi mujer, dos cuñadas y mi suegra! ¡Qué modo de rugir tenía el trueno! ¡Qué modo de silbar entre las vergas el viento! ¡Qué llover! El mar bramaba y las olas barrían la cubierta. Ante el peligro, el capitán del buque, infundiendo valor con su presencia, volaba á todas partes, prodigando esperanza y consuelo; mas tal era el pánico y terror, que ya imposible se hacía el consolarnos con promesas, mirando cada cual, de espanto lleno, bajo sus mismos pies la tumba abierta. De pronto el capitán, desesperado viendo hundirse el vapor, gritó co...