Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como humor

Una idea salvadora, de Julio Romero Garmendia.

 UNA IDEA SALVADORA   Era de noche, y sin embargo el trueno rugía con furor allá en la inmensa llanura de alta mar, donde ocurría la que á contaros voy feroz tragedia, el viento, los relámpagos y el agua, de modo que el pensarlo sólo aterra, cruzaban el espacio y horrorosa hacían é imponente la tormenta. ¡Y encontrarme, Dios mío, la tal noche, en que todo era horror, furia y tinieblas, metido en un bajel, con mis tres hijos, mi mujer, dos cuñadas y mi suegra! ¡Qué modo de rugir tenía el trueno! ¡Qué modo de silbar entre las vergas el viento! ¡Qué llover! El mar bramaba y las olas barrían la cubierta.   Ante el peligro, el capitán del buque, infundiendo valor con su presencia, volaba á todas partes, prodigando esperanza y consuelo; mas tal era  el pánico y terror, que ya imposible se hacía el consolarnos con promesas, mirando cada cual, de espanto lleno, bajo sus mismos pies la tumba abierta.   De pronto el capitán, desesperado viendo hundirse el vapor, gritó co...

El entierro del baturro, de Agustín de Perales

 EL ENTIERRO DEL BATURRO  (CUENTO ARAGONÉS) Agustín de Perales   Murió un señor poderoso, Y en seguida sus parientes Dispusieron diligentes Un entierro suntuoso. Mandaron muchos criados; Una carroza, tirada Por seis caballos, cuajada De molduras y dorados, Sobre la caja tendidas, Treinta ó cuarenta coronas; Delante, muchas personas Van con hachas encendidas, Y detrás, muchos carruajes, En larga fila formados, Donde van los invitados Vistiendo negros ropajes. Lo rico de la carroza, Tanta luz, tanto blasón, Logró llamar la atención Popular en Zaragoza. Dos baturros que allí estaban Viendo el fúnebre cortejo, Con arrugado entrecejo Asombrados se miraban. De repente exclamó el uno: - ¡Ya tendrá dinero el tío! ¡Qué entierro, apuesto que el mío No será como éste, Bruno! - ¡Válgame la Pilarica! ¡Otra, ya se ve que no! Tú tendrás de il , como yo, Drento de una carretica. Quedó el primero mirando A su amigo y dijo: ¡ Sos !... ¡ Carretica ! ¡ Otra qué Dios ! ¡¡ Como no vayas andand...