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Mostrando las entradas etiquetadas como Julio Romero Garmendia

Una idea salvadora, de Julio Romero Garmendia.

 UNA IDEA SALVADORA   Era de noche, y sin embargo el trueno rugía con furor allá en la inmensa llanura de alta mar, donde ocurría la que á contaros voy feroz tragedia, el viento, los relámpagos y el agua, de modo que el pensarlo sólo aterra, cruzaban el espacio y horrorosa hacían é imponente la tormenta. ¡Y encontrarme, Dios mío, la tal noche, en que todo era horror, furia y tinieblas, metido en un bajel, con mis tres hijos, mi mujer, dos cuñadas y mi suegra! ¡Qué modo de rugir tenía el trueno! ¡Qué modo de silbar entre las vergas el viento! ¡Qué llover! El mar bramaba y las olas barrían la cubierta.   Ante el peligro, el capitán del buque, infundiendo valor con su presencia, volaba á todas partes, prodigando esperanza y consuelo; mas tal era  el pánico y terror, que ya imposible se hacía el consolarnos con promesas, mirando cada cual, de espanto lleno, bajo sus mismos pies la tumba abierta.   De pronto el capitán, desesperado viendo hundirse el vapor, gritó co...

La Fiesta de San Roque, de Julio Romero Garmendia.

 LA FIESTA DE SAN ROQUE   Pues señor... la cosa fué que en cierto lugar de España de cuyo nombre no quiero acordarme (ni hace falta), reuniéronse los vecinos para acordar el programa de las fiestas que en honor de San Roque proyectaban. Pública y solemnemente querían darle las gracias por haberles, con su influjo, librado de cierta plaga que, haciendo estragos horribles,  diezmó en un mes la comarca. Era cosa, pues, de echar la casa por la ventana; así es que, además de música, fuegos, bailes y cucañas, en celebrar convinieron de iglesia una función magna. Fray Lucas fué el encargado de echar el sermón de gracias,  pues les gustó mucho en otro que años atrás pronunciara. ¡Como que era, en el país, el orador de más fama! Sin embargo, aunque no muchos, algunos le criticaban por ocuparse muy poco de los santos en sus pláticas. Y en efecto, pareciéndole  más conveniente y más sana la crítica de los vicios que en el país dominaban, pocas veces á los santos dedicaba u...

¡Así son muchos!, de Julio Romero Garmendia

 ¡ASÍ SON MUCHOS! Julio Romero Garmendia   -Conque á ver si sigues siempre los consejos de tu tío; sé con el débil humilde, sé con el fuerte atrevido, sé con los hombres valiente y con las mujeres fino.   No adules jamás á nadie, que la adulación es vicio propio de seres menguados, cobardes, viles é indignos.   Aunque altanero te muestres con los grandes y los ricos... ¡No importa!... mas con los pobres sé humilde y caritativo.   Trata siempre á los criados con dulzura y con cariño, y si alguna vez te faltan dispénsales...          -¿Señorito! -¡Señor... diablo! ¿Qué te ocurre? -Que están ahí...          -¿No te he dicho Doscientas cincuenta veces. So... imbécil, que hoy no recibo? -Como son la pobre viuda del otro día y sus niños... -Pues diles que ya estoy harto de sus lloros y gemidos. y que los mantenga el Nuncio... -Además está el ministro... -¡El ministro! ¿Y ahora esperas cacho de atún, á decírmelo?... Vam...