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Una idea salvadora, de Julio Romero Garmendia.

 UNA IDEA SALVADORA


  Era de noche, y sin embargo el trueno
rugía con furor allá en la inmensa
llanura de alta mar, donde ocurría
la que á contaros voy feroz tragedia,
el viento, los relámpagos y el agua,
de modo que el pensarlo sólo aterra,
cruzaban el espacio y horrorosa
hacían é imponente la tormenta.
¡Y encontrarme, Dios mío, la tal noche,
en que todo era horror, furia y tinieblas,
metido en un bajel, con mis tres hijos,
mi mujer, dos cuñadas y mi suegra!
¡Qué modo de rugir tenía el trueno!
¡Qué modo de silbar entre las vergas
el viento! ¡Qué llover! El mar bramaba
y las olas barrían la cubierta.
  Ante el peligro, el capitán del buque,
infundiendo valor con su presencia,
volaba á todas partes, prodigando
esperanza y consuelo; mas tal era 
el pánico y terror, que ya imposible
se hacía el consolarnos con promesas,
mirando cada cual, de espanto lleno,
bajo sus mismos pies la tumba abierta.
  De pronto el capitán, desesperado
viendo hundirse el vapor, gritó con fuerza:
"¡Al agua bultos!", é instantáneamente,
emprendiendo febriles la faena,
arrojamos al mar cuanto á la mano
se nos vino que algún peso tuviera.
¡Allá fueron á hundirse entre las olas
encrespadas, terribles y revueltas,
comestibles, carbón, cuerdas y anclas,
y baúles, y mundos y maletas. 
  Pero era poco, y el terror crecía
al ver que del vapor la mole inmensa
hundíase en el mar. Entonces, viendo
cernerse horrible sobre mi cabeza
la muerte pavorosa, tuve una 
feliz, extraña y salvadora idea
que en aquellos instantes de peligro 
sugirióme tal vez la Providencia. 
  Cogí á mi suegra, me la eché á los hombros, 
y subiendo veloz sobre cubierta,
arrojéla en el mar, y el barco entonces, 
aligerado de la carga aquella, 
pudo libre flotar... ¡y nos salvamos!
la pobrecita... ¡cuán pesada era!



JULIO ROMERO GARMENDIA

Publicado en 'Blanco y Negro', el 13 de diciembre de 1891.

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