EL ENTIERRO DEL BATURRO
(CUENTO ARAGONÉS)
Agustín de Perales
Murió un señor poderoso,
Y en seguida sus parientes
Dispusieron diligentes
Un entierro suntuoso.
Mandaron muchos criados;
Una carroza, tirada
Por seis caballos, cuajada
De molduras y dorados,
Sobre la caja tendidas,
Treinta ó cuarenta coronas;
Delante, muchas personas
Van con hachas encendidas,
Y detrás, muchos carruajes,
En larga fila formados,
Donde van los invitados
Vistiendo negros ropajes.
Lo rico de la carroza,
Tanta luz, tanto blasón,
Logró llamar la atención
Popular en Zaragoza.
Dos baturros que allí estaban
Viendo el fúnebre cortejo,
Con arrugado entrecejo
Asombrados se miraban.
De repente exclamó el uno:
- ¡Ya tendrá dinero el tío!
¡Qué entierro, apuesto que el mío
No será como éste, Bruno!
- ¡Válgame la Pilarica!
¡Otra, ya se ve que no!
Tú tendrás de il, como yo,
Drento de una carretica.
Quedó el primero mirando
A su amigo y dijo: ¡Sos!...
¡Carretica! ¡Otra qué Dios!
¡¡Como no vayas andando!!
Publicado en 'Blanco y Negro', el 5 de julio de 1891
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