EL COCIDO
(AL SEÑOR DON ÁNGEL MURO)
José Fernández Bremón
Con medio kilo de vaca
y diez céntimos de hueso,
un cuarterón de tocino,
un buen chorizo extremeño,
y garbanzos arrugados
que ensanchan en el puchero,
sale en mi casa un cocido
que nos chupamos los dedos.
Cuando llega la matanza,
se compra hocico de puerco,
y echo un cuarto de gallina
si hay en casa algún enfermo.
Solemos tomar de sopa
arroz, sémola ó fideos;
Si es de pan, con hierbabuena;
los macarrones, con queso.
Nunca, en su tiempo, perdono
los nabos foncarraleros,
las judías de La Granja
y los cardillos más tiernos.
Mi ensalada es de escarola,
de lechuga ó de pimientos;
el gazpacho muy sencillo,
con poco pan y muy fresco.
Mis postres no son de lujo:
Torrijas, miel, higos secos,
Albillo dulce en otoño
y uvas de cuelga en invierno.
Con cebolletas y rábanos
mi mesa á veces refuerzo,
y aceitunas de Pastrana
que yo mismo me aderezo.
En fin, me gustan, y acabo,
el pan blanco y recién hecho,
mantel limpio los domingos,
y Valdepeñas del bueno.
Así comieron en casa
mis padres y mis abuelos;
como es sana la comida,
todos morimos de viejos.
Cuando quiera usted probarla,
a las doce la ponemos,
que á la española se come
el cocido madrileño.
Téngame usted por su amigo;
Joaquín García Cornejo,
fábrica de mariposas
en la calle de Toledo.
Publicado en 'Blanco y Negro', el 18 de octubre de 1891.
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