JUGUETES
Celso Lucio
Me han dicho, Carmencita,
que no te quiera
porque eres en amores
muy caprichosa.
Y que si tienes fama
por lo hechicera,
la tienes aún más grande
por veleidosa.
Me han dicho que te cansas
ó que te hastías,
que tu palabra nunca
se compromete
y que cambias de amores
cada ocho días,
pues á los hombres tomas
como un juguete.
Y en prueba de lo dicho
me han afirmado
que has amado en dos meses
a un comandante,
a un pintor, á un marino
y á un empleado,
y después á un poeta
y á un comerciante.
Dices que unos por sosos
te dan hastío.
Que te crispan los nervios
los vehementes,
que no te causan otros
calor ni frío,
y en fin, que te son todos
indiferentes.
Pues bien, los que trataron
de disuadirme
contándome las cosas
que te he citado,
no hicieron otra cosa
que seducirme
retratándome el tipo
que yo he soñado.
¿Una mujer veleta?
¡Precisamente!
¿Voluble y caprichosa?
¡Si ese es mi encanto!
Me carga una chiquilla
seria, inocente,
con un amor eterno,
tranquilo y santo.
A mi me gustan pocas
formalidades,
yo necesito mucha
coquetería;
¿Te aburres? Pues me dices
cuatro verdades;
¡Me aburro! Pues no vuelvo,
paloma mía.
¿Qué viéndose dichosos
los corazones
para reñir no hallamos
serios motivos!
Pues entonces, se siguen
las relaciones
aunque sea dos meses
consecutivos.
Y si un juguete nuevo,
cual me figuro,
soy para tu voluble
coquetería,
yo me resigno, Carmen,
y te aseguro
que de fijo el juguete
te gustaría.
Publicado en 'Blanco y Negro', el 6 de septiembre de 1891.
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