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Miguelito, de Eduardo de Palacio.

 MIGUELITO


  Andaba la muerte
buscando á los viejos,
no sé si por gusto
ó si era por celos.
Vivía en Carmona
el tío Juan Moreno,
Cañí con más años
que el río del pueblo.
Saber que la muerte
venía por ellos; 
salir Juan á escape
buscando al barbero;
quitarse patillas,
lunares y pelos;
vestirse de niño
con falda y sombrero
y unos calcetines
en piernas ó en huesos,
fué todo uno mismo.
Estaba tan feo,
que chicos y grandes,
tomándole el pelo,
decíanle: "Toma,
ven aquí, salero,
toma y vete y merca
unos caramelos."
Llegó el fiero trance
y varios murieron, 
y el tío Juan de momio
vivía contento.
Pero hizo la suerte
que un día en paseo
con ella topase
el pobre flamenco.
-¿Y cómo te llamas?-
le dijo riendo
y á un tiempo tocando
la cara al polluelo.
-Yo soy Miguelito.
-¡Qué niño tan bello!
Y di, ¿Qué edad tienes?
-Seis años y medio. 
-¡Canalla! ¡Farsante!
¡Bribón! ¡Estafermo!-
Repuso la muerte
faltando al respeto.-
Pues estas patillas
que arañan los dedos,
y tantas arrugas,
¿También son de feto?
¡Andando conmigo,
visión, embustero!
Y aquí murió el pobre 
señor Juan Moreno.


EDUARDO DE PALACIO.

Publicado el 13 de diciembre de 1891.


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